10 de abril de 2012

Han pasado 260 días, ni uno más ni uno menos. Ya puedes volver. Ya has dejado tiempo a la herida para curarse, para que después de tanto tiempo siendo alguien demasiado importante mi corazón encuentre un nueve lugar para ti, como siempre. Cambiando. Marchándote. Me costo adaptarme, te había prestado muchísima atención durante esos meses. Y te fuiste. No te pido explicaciones, no las quiero. Escúchame. No te acerques, no como antes. Mantente a una buena distancia, por favor. Porque ahora se como recordarte sin que duela. Basta con no detenerse. Cuando el recuerdo empieza a hacer daño, escapa, doble vuelta de llave al corazón. Sí, así está mejor. Donde nadie pueda verlo. Donde tú no puedas verlo. Tampoco creo que lo necesites. Tu no necesitas a nadie. Pero ahora puedes volver, a lo grande. Diciéndome que me has echado de menos, que fue un error. ADELANTE. Ya no te creo, ni te creeré, en realidad nunca te he creído, pero deseaba tanto que fuera verdad que me engañaba a mi misma, sin más rodeos me despido.