6 de marzo de 2012

Y ser feliz. Sin pensármelo dos veces. Sonreír, avergonzarme, saltar y correr, sentir la libertad. Tocar el cielo con los dedos y saborear el sol. Comerme la luna a pedacitos, con hambre y sin escrúpulos.  Y morderme la lengua cada paso, a cada zancada, a cada milésima de segundo. Y acumular tanta felicidad que sea contagiosa, que se transmita por el aire. Un sentimiento, un descubrimiento, una aventura, una bella canción...