Te miraba fijamente y sonreías. Era nuestro juego favorito.
Agarraba tu cintura si tenías miedo y decías que todo iba a salir bien.
Y así era feliz.
No necesitaba más.
Yo podría haber seguido viviendo sin explicaciones.
Pero el destino jugó con mis cartas y los sentimientos salieron perdiendo.
Adiós al amor. A cada ‘te quiero’.
Hoy es domingo y yo sigo en mis trece, sin ser capaz de decirte todo lo que pienso.
Si tú supieras la verdad… Lo distinto que sería todo.
Volvería a barajar, nuestro juego comenzaría.
Vería de nuevo tu piel rodeando cada centímetro de la mía.
Tus ojos como mi mejor compañía.
Pero no, eso no va a pasar.
Me faltan fuerzas para decir todo lo que siento.
Solo puedo llover sobre un folio en blanco cada madrugada, susurrando todo lo que me ahoga.
Y así era feliz.
No necesitaba más.
Yo podría haber seguido viviendo sin explicaciones.
Pero el destino jugó con mis cartas y los sentimientos salieron perdiendo.
Adiós al amor. A cada ‘te quiero’.
Hoy es domingo y yo sigo en mis trece, sin ser capaz de decirte todo lo que pienso.
Si tú supieras la verdad… Lo distinto que sería todo.
Volvería a barajar, nuestro juego comenzaría.
Vería de nuevo tu piel rodeando cada centímetro de la mía.
Tus ojos como mi mejor compañía.
Pero no, eso no va a pasar.
Me faltan fuerzas para decir todo lo que siento.
Solo puedo llover sobre un folio en blanco cada madrugada, susurrando todo lo que me ahoga.
No hace falta dejar de ver a una persona para echarla de menos.
Las cosas son así.
Y, tristemente, así seguirán..